Cuando hablas de prosperidad y abundancia, normalmente piensas en dinero, bienes o estabilidad económica. Sin embargo, desde la mirada sistémica, la prosperidad es mucho más amplia: es la capacidad de recibir la vida en plenitud.
La abundancia comienza en la conciencia
La prosperidad no es solo individual, ninguna persona próspera está aislada de su sistema familiar.
Cada uno de nosotros está profundamente entrelazado con la historia de quienes vinieron antes.
Si en el sistema hubo: carencias prolongadas, pérdidas económicas dolorosas, expropiaciones injustas o fracasos, creencias como, “el dinero corrompe” o “los ricos sufren” o “es lo que nos tocó vivir” es posible que, de forma inconsciente, un descendiente limite su capacidad de prosperar por lealtad.
"El amor al sistema es tan profundo que, muchas veces, preferimos repetir la escasez antes que sentirnos separados"
La abundancia y permiso interno
Un tema central en las Constelaciones es el permiso para recibir. No todas las personas se sienten con ese permiso interno a vivir la abundancia. A veces aparece una vocecita silenciosa que dice: "NO ME TOCA", "NO ES PARA MI", "CON POCO ES SUFICIENTE", "SI TENGO MÁS OTROS TENDRÁN MENOS".
La conciencia sistémica nos muestra que recibir más no quita a nadie, cuando estamos en orden y en nuestro lugar.
Viene lo bueno, lo interesante y lo de siempre, hablando de lo sistémico.
Tomar a los padres: La llave de la abuncancia
“En Constelaciones Familiares, tomar a los padres tal y como son, es uno de los movimientos más profundos hacia la prosperidad” menciona la doctora Ingala Robl en uno de sus libros.
La madre nos da la bendición para el éxito cuando la miramos; reconocemos lo que nos ha dado, le damos las gracias por habernos dado la vida y con todo esto, la honramos.
Porque los padres representan: la fuente de vida; el primer SÍ a recibir; el origen del movimiento hacia el mundo.
Cuando rechazamos a los padres, cuando los juzgamos o los miramos desde arriba, también rechazamos la fuerza que nos impulsa a crecer.
Tomar a los padres con ese respeto y con humildad abre, de manera natural, el camino a la abundancia.
La abundancia necesita orden, la prosperidad florece cuando hay orden sistémico.
Cada quien en su lugar.
Los grandes son reconocidos como grandes.
Los pequeños como pequeños.
Equilibrio entre dar y recibir.
Cuando intentas cargar con destinos que no te corresponden, sostener a la familia, pagar culpas pasadas o compensar injusticias pasadas, el flujo de la abundancia se detiene.
Algo importante de mirar: la abundancia no fluye desde el sacrificio, sino desde el orden.
Uno de los grandes aprendizajes de la conciencia sistémica es que "sí" es posible prosperar sin traicionar al sistema.
Prosperar NO es olvidar tu historia, es honrarla y al mismo tiempo, permitir que algo nuevo suceda.
“Honro lo que fue, agradezco la vida recibida y ahora me permito vivir con más”
La abundancia deja de ser una lucha y se convierte en un movimiento natural de la vida.
Te comparto una reflexión.
Tal vez la verdadera prosperidad no sea tener más, sino estar en paz con recibir.
Recibir amor.
Recibir apoyo.
Recibir dinero.
Recibir la VIDA tal como viene.
Recibir sin culpa.
Recibir es un acto de humildad: aceptar que la vida te ofrece más de lo que crees.
Desde la mirada sistémica, la abundancia es un acto profundo de reconciliación con nuestra historia.
La prosperidad no siempre llega rápido, sin embargo llega con más paz cuando estás en orden con tu historia.
La abundancia no es algo externo que te falta, sino un flujo interno que se desbloquea cuando dejas de luchar con tu pasado y empiezas a caminar con él y entonces puedes decir:
"Lo miro; lo reconozco; lo agradezco; lo íntegro; lo honro y me despido para encontrar mi propia manera..."
A lo largo de este camino compartimos movimientos internos y miradas sistémicas que nos invitan a reconciliarnos con nuestra historia, con nuestros vínculos y con la vida tal como fue.
Porque cuando honras lo que es, la abundancia puede fluir con más fuerza y naturalidad.
Como consteladora sistémica, creo profundamente que nada se pierde, aquí todo lo vivido se integra y se mira.
Gracias por leer.
Confío en que cada uno continúe su propio camino de prosperidad, enraizado, consciente y en armonía con la vida.
Con amor, respeto y gratitud.