Cada año, cuando se acerca el Día de las Madres, algo se mueve en nosotros; para algunos es ternura, para otros es nostalgia y para muchos hay algo más complejo que no siempre sabemos expresar o nombrar.
Flores, mensajes en redes, abrazos… Todo eso tiene su valor y está bien. Sin embargo, desde la mirada sistémica, me gustaría invitarte a detenerte un momentito para ir un poco más adentro: ¿Qué lugar ocupa realmente tu mamá en tu Sistema Familiar? y ¿Qué lugar has ocupado tú en relación a ella?
Estas preguntas no buscan complicar lo bonito del día ni lo bonito del festejo, al contrario. Buscan profundizar el reconocimiento, hacerlo más verdadero y más completo. Porque nos hemos dado cuenta de que en las Constelaciones Familiares, mirar de verdad a nuestra madre puede ser uno de los actos más sanadores que existen.
Dentro de un sistema, la madre ocupa un lugar único: ella es el primer vínculo, su voz fue el primer sonido conocido. El vínculo con la madre no solo es emocional, es un vínculo con la vida misma.
Cuando una persona tiene una relación de rechazo, de distancia o de conflicto no resuelto con su madre, frecuentemente eso se traduce en dificultades para conectar con su vitalidad, con su salud y con su alegría de vivir.
“El amor más grande que podemos darle a nuestra madre es dejar que ella ocupe su lugar… y ocupar el nuestro”. Bert Hellinger
Mamá es, literalmente, nuestra puerta de entrada al mundo, y estar en conflicto con esa puerta tiene un costo que a veces no vemos, sin embargo, que el sistema siente.
“Cuando me reconcilio con mi madre, me reconcilio con la vida”
Queramos o no a mamá, ella vive dentro de nosotros; en la forma en que nos cuidamos o nos descuidamos; en cómo nos relacionamos con nuestro propio cuerpo; en los mensajes que nos decimos cuando algo sale mal y en la manera que amamos.
Celebrar a mamá hoy es también una oportunidad para preguntarnos: ¿qué cosas de lo que ella me transmitió quiero seguir llevando? ¿y... "qué" estoy listo o lista para soltar con amor?
Sé que para algunos este día no es sencillo, hay madres que hicieron…; que no estuvieron; o que no pudieron dar lo que se necesitaba. Y ese dolor es real y merece ser reconocido.
Sin embargo, “honrar” (hablando de lo sistémico) no significa negar ese dolor ni pretender que todo estuvo bien.
Honrar es reconocer el lugar, es poder decir “tú me diste la vida” y con eso, me diste todo lo que necesitaba para estar aquí. “Nada más, nada menos”.
Ese reconocimiento, sin exigirle que haya sido diferente y sin esperar que cambie, es uno de los movimientos más liberadores que puede hacer una persona.
Porque cuando dejamos de pelear con el ORIGEN algo en nosotros se libera también.
Y entonces hoy, además del abrazo o el mensaje, te invito a hacer un pequeño ejercicio interno.
Pon tus manos en el corazón, piensa en ella y dite a ti mismo o a ti misma, desde el lugar más honesto que puedas:
Queramos o no a mamá, ella vive dentro de nosotros; en la forma en que nos cuidamos o nos descuidamos; en cómo nos relacionamos con nuestro propio cuerpo; en los mensajes que nos decimos cuando algo sale mal y en la manera que amamos.
Celebrar a mamá hoy es también una oportunidad para preguntarnos: ¿qué cosas de lo que ella me transmitió quiero seguir llevando? ¿y... "qué" estoy listo o lista para soltar con amor?
Sé que para algunos este día no es sencillo, hay madres que hicieron…; que no estuvieron; o que no pudieron dar lo que se necesitaba. Y ese dolor es real y merece ser reconocido.
Sin embargo, “honrar” (hablando de lo sistémico) no significa negar ese dolor ni pretender que todo estuvo bien.
Honrar es reconocer el lugar, es poder decir “tú me diste la vida” y con eso, me diste todo lo que necesitaba para estar aquí. “Nada más, nada menos”.
Ese reconocimiento, sin exigirle que haya sido diferente y sin esperar que cambie, es uno de los movimientos más liberadores que puede hacer una persona.
Porque cuando dejamos de pelear con el ORIGEN algo en nosotros se libera también.
Y entonces hoy, además del abrazo o el mensaje, te invito a hacer un pequeño ejercicio interno.
Pon tus manos en el corazón, piensa en ella y dite a ti mismo o a ti misma, desde el lugar más honesto que puedas:
Gracias por darme la vida. Sin ti yo no estaría aquí. Te doy el lugar que te corresponde en mi corazón…
No importa cómo haya sido la relación, no importa si está cerca o está lejos o si está en esta vida o ya no. Este reconocimiento interno tiene un valor que va más allá de las palabras.
Porque en los sistemas familiares, cuando honramos a quienes nos dieron la vida algo sana. En el sistema… y en nosotros mismos.
Que este día no sea solo una fecha en el calendario. Que sea una oportunidad para mirarla, para reconocerla y para decirle, ya sea con palabras o en silencio, que su lugar en TI está.
Porque honrar a mamá no es un acto del pasado. Es un acto vivo, que se renueva cada vez que necesites o elijas conectar con tu propio origen, con tu propia vida, con quien eres.
¡Feliz Día de las Madres!
Siempre con amor, respeto y gratitud
Cuando miramos con amor, la paz encuentra su lugar.💫
Sofia Mendoza |Terapeuta Sistemica Familiar
En Alma Familiar encontrarás herramientas y contenido para seguir sanando tu vínculo con tu sistema familiar, a tu ritmo, desde donde estés.
Y si sientes que quieres ir más profundo, da ese paso hoy.
Agenda tu consulta y trabajemos juntos en lo que necesitas mirar.