Hola, hola que tal…
Estar solo con tus pensamientos… ¿Es esto posible?
Desde la mirada sistémica, la idea de “estar solo con mis pensamientos” no es tan simple como parece.
Porque cuando una persona se sienta en silencio, cuando apaga el ruido externo y se queda consigo misma, rara vez está verdaderamente sola.
En ese espacio interno a veces pueden aparecer voces, emociones, juicios, recuerdos, mandatos, y muchos de ellos no son nuestros.
Nuestros pensamientos están profundamente entrelazados con nuestro sistema familiar.
Pensamos como pensamos porque antes alguien pensó así.
Sentimos culpa, miedo, exigencia o urgencia porque en nuestro campo sistémico esas emociones fueron necesarias para sobrevivir, pertenecer o amar.
En Constelaciones Familiares he visto en diferentes ocasiones, cuando alguien dice: no puedo estar solo conmigo; no soporto el silencio o mi mente no para, no se calla.
Y la realidad, no está escuchándolo a sí mismo, sino a un coro invisible o a un grillito cantor: padres, abuelos, historias no mencionadas, duelos no resueltos, lealtades inconscientes.
Entonces, ¿se puede estar solo con los propios pensamientos?
"Desde mi experiencia, primero estamos acompañados por el sistema y eso no es un error, es un orden".
El trabajo no es forzar el silencio, ni luchar contra la mente, sino reconocer de dónde viene cada pensamiento.
"Esto es mío".
"Esto pertenece a mamá".
"Esto pertenece a papá".
"Esto es un miedo antiguo".
"Esto pertenece a mi hermana(o)".
"Esto es una lealtad que ya no necesito cargar".
Cuando cada pensamiento vuelve a su lugar, algo se ordena. Y justo ahí aparece algo muy distinto, no el ruido; ni la exigencia; ni el diálogo o conversación interna constante sino una presencia tranquila.
Estar solo con uno mismo no es quedarse vacío, es quedarse en el PROPIO LUGAR.
Y desde ese lugar, el silencio deja de ser incómodo y empieza a ser hogar.
"Tal vez no se trate de aprender a estar solo, sino de dejar de estar acompañado por cargas que no nos corresponden. Cuando honramos a quienes vinieron antes, cuando agradecemos lo que fue y devolvemos lo que no es nuestro, la mente se aquieta sin esfuerzo".
Y entonces, solo entonces… estar con uno mismo deja de ser un desafío.
Un encuentro honesto, presente, vivo. Un espacio donde el silencio ya no asusta, nos hace sentir que estamos en casa.
“Cuando el alma encuentra su lugar, la mente descansa”
En el silencio verdadero no estamos solos, estamos sostenidos por la vida, por el amor que vino antes, por una fuerza mayor que ordena sin palabras.
¿Que bonito verdad?
“En tus pensamientos habitan las raíces de tu paz, que este viaje hacia tu interior te lleve a mirar tu historia y a abrazar tu presente con serenidad y amor”.
Siempre con amor, respeto y gratitud.
Yo mera Sofia Mendoza |Terapeuta Sistemica Familiar.



