Una mirada desde lo sistémico.
Muchas veces creemos que elegimos libremente a nuestras parejas…sin embargo, en el fondo, algo más profundo nos guía.
Repetimos historias, emociones y dinámicas que no siempre entendemos. Aunque las personas sean distintas, el mismo tipo de vínculo vuelve a aparecer.
¿Te ha pasado?
Desde la mirada de las Constelaciones Familiares, esto no es casualidad.
Los patrones inconscientes en el amor son formas de relacionarnos que se repiten una y otra vez, aunque conscientemente deseemos algo distinto.
Estos patrones suelen estar ligados a: lealtades familiares invisibles, heridas de la infancia, historias no resueltas del sistema familiar, exclusiones o duelos pendientes y modelos de pareja que vimos en casa. Y además, no nacen de la mente racional, sino del alma del sistema.
Mira, te menciono unos ejemplos comunes que tal vez te identifiques con uno de ellos:
- Siempre traes parejas emocionalmente no disponibles.
- Te cuesta recibir amor y das en exceso | Vives relaciones donde hay abandono o traición.
- Tomas el rol de salvadora o salvador | Repites vínculos con violencia, control o frialdad.
- Terminas sintiéndote sola o solo aun estando acompañada/o.
Esto no es mala suerte, es memoria del sistema.
Muchas veces estamos “mirando” a alguien del pasado. Una madre triste, un padre ausente, un abuelo excluido y/o una historia de pérdida o abandono.
“La pareja no llega para salvarte, llega para mostrarte”.
El amor infantil busca reparar.
El adulto repite sin darse cuenta.
Cuando elegimos desde el amor infantil, no estamos buscando un compañero o una compañera, sino una oportunidad de reparación.
El amor infantil es ciego, leal y sacrificado. Quiere salvar, sostener, compensar o devolver equilibrio al sistema familiar, y entonces:
- Buscamos personas que presenten heridas conocidas (abandono, rechazo, ausencia, violencia, injusticia y frialdad emocional).
- Nos colocamos inconscientemente en el lugar de víctima, salvador o cuidador.
- Entramos en vínculos donde repetimos el rol que aprendimos de niños.
Y NO elegimos solo a la persona (pareja) elegimos una historia familiar.
Tu propia historia no mirada busca expresarse a través de la pareja. La otra persona aparece, digamos que como el “actor perfecto” para que esa capítulo inconsciente vuelva a representarse. NO como castigo, sino para que finalmente pueda ser visto.
Y mientras esa historia permanezca inconsciente, el patrón se repite con diferentes personas.
Desde lo sistémico entendemos que el síntoma o la dificultad en pareja pueden ser una forma del sistema de pedir ser visto.
Y cuando tomas conciencia y puedes ver el patrón, recuperas tu fuerza y eliges desde un lugar más consciente.
La conciencia abre posibilidades: puedes elegir distinto, puedes soltar cargas que no te corresponden y puedes integrar y honrar tu historia sin repetirla.
Sanar NO es olvidar el pasado, es darle un lugar.
El movimiento sanador ocurre cuando dejamos de buscar en la pareja lo que no fue visto en nuestras historias. Cuando honramos nuestro pasado, cuando tomamos a nuestros padres tal como fueron y de ahí algo profundo se ordena.
Pasamos del amor infantil: que busca ser llenado y sanar sus heridas antiguas, al amor adulto donde puedes elegir conscientemente, hacerte cargo de lo tuyo y estar presente en la relación.
Desde ahí, la pareja deja de ser un intento de sanar heridas y se convierte en un encuentro entre dos personas completas y caminar juntos.
“El amor adulto no busca reparar: elige compartir”.
Siempre con amor, respeto y gratitud.
Yo mera Sofia Mendoza |Terapeuta Sistemica Familiar.



