Cuando los hijos no reciben permiso para amar a su padre

Escrito el 26/02/2026
Sofía Mendoza Hernández


Hablando de este tema que veo es común, cuando las madres creen o dicen "son MIS hijos" o "es MI hijo/a".

En algunos sistemas familiares, después de una separación, un conflicto o una historia dolorosa entre PADRES, puede suceder que uno de ellos, muchas veces la madre (porque suele ser quien está más presente en la crianza) no puede abrir ese espacio o ese lugar para que el hijo tenga relación con su PADRE.

A veces esto ocurre desde el dolor, desde la decepción o desde heridas NO resueltas en la pareja. Sin embargo, en la mirada sistémica, lo importante es recordar algo esencial:
 


"Para un hijo, mamá y papá pertenecen por igual".


Hay momentos en que los hijos sienten que deben elegir y ellos son profundamente leales a sus padres.

Cuando perciben que uno de ellos es rechazado o criticado constantemente, el hijo/a puede sentir que amar a uno es traicionar al otro; acercarse a su padre puede lastimar a su madre o debe tomar partido en un conflicto que no es suyo.

Y entonces aparece un gran conflicto interior. ✨

El hijo puede alejarse de su padre para proteger a su madre, sin embargo, al mismo tiempo algo dentro de él extraña esa parte de su origen. Desde la mirada sistémica, el padre no solo es una persona externa.

El padre también vive dentro del hijo, porque de él viene la mitad de su vida.
 


“El mayor regalo que un padre puede dar a un hijo es permitir amar también al otro”.


Cuando el vínculo con el padre se bloquea, se prohíbe o se niega ese permiso, el hijo puede sentir inconscientemente que una parte de sí mismo también queda rechazada.

Por ello muchos hijos, incluso de adultos, sienten un vacío o inquietud interna cuando uno de sus padres queda excluido.
 



"Un gran acto de amor de una madre hacia su hijo es permitirle amar a su padre".


Significa reconocer algo más grande: Ese hombre también es el padre de mi hijo, y a través de él llegó la vida.

Cuando un hijo puede amar a ambos padres, algo dentro de su corazón se ordena y su fuerza interior crece. En el corazón de un hijo siempre hay lugar para ambos.

Aunque la historia entre ellos haya tenido dolor, conflicto o separación para el hijo, mamá y papá siguen siendo las dos fuentes de donde proviene su vida.

Tal vez los adultos no siempre puedan resolver su historia de pareja, sin embargo sí pueden ofrecerle a sus hijos un regalo muy grande: la libertad de amarlos a los dos.

Y entonces, cuando un hijo puede llevar a su madre y a su padre en el corazón, su alma encuentra la fuerza desde donde crecer y florecer en la vida.
 


“Para un hijo, amar a su padre nunca debería significar perder a su madre”


Que cada hijo pueda encontrar en su corazón un lugar para mamá y para papá. Y desde ahí, tomar la vida con la fuerza para caminar su propio destino.
 


Con cariño... ✨
Sofia Mendoza |Terapeuta Sistemica Familiar