Autor: Cora Besser-Siegmund y Harry Siegmund
Editorial: Ridgen Institut Gestalt
Una frase de Bandler como puerta de entrada
La editorial presenta el libro con una frase del cofundador de la PNL, Richard Bandler: «¡Nunca es demasiado tarde para una infancia feliz!».
Sirve como lema, y también como advertencia de en qué territorio estás: este no es un libro de Hellinger ni de su tradición fenomenológica.
Es un libro de **PNL, coaching y psicoterapia breve** que toma prestada la mirada sistémica de las constelaciones y la traslada a otro lenguaje, otro método y otro escenario.
Quiénes son los autores
Cora Besser-Siegmund (nacida en 1957) y Harry Siegmund (1956) son licenciados en psicología y trabajan como psicoterapeutas, coaches y supervisores. Su nombre está asociado sobre todo al **método wingwave**, un modelo de coaching creado para aliviar situaciones de estrés intenso.
Este libro es, según la propia descripción editorial, un perfeccionamiento de la técnica de reimpronta de Robert Dilts, tema del primer libro que publicaron juntos en 1994.
Lo que traen a las constelaciones, entonces, no es una formación hellingeriana, sino un oficio previo y distinto: el de sintetizar terapias y convertirlas en herramientas prácticas de consulta.
Lo que cambia respecto a la constelación clásica
No hay representantes
En la constelación de Hellinger, otras personas ocupan el lugar de los miembros de la familia dentro de un círculo.
Aquí el escenario es interior: el cliente trabaja en experiencias imaginativas con las **anclas espaciales y emocionales** que, sin darse cuenta, ya le asignó a cada integrante de su familia.
El tamaño, el peso y el movimiento hablan
A esas experiencias espaciales mentales se suman las llamadas constelaciones submodales: el cliente imagina a cada persona desproporcionadamente grande o pequeña, sólida o transparente, en movimiento o rígida.
Esas cualidades, que en PNL se llaman submodalidades, funcionan como un lenguaje: cómo se ve interiormente a alguien dice algo sobre cómo se le vive.
El cambio ocurre por otra vía
El proceso se apoya en las fases REM de vigilia, una estimulación bilateral de los hemisferios cerebrales emparentada con el EMDR, con la intención de facilitar una liberación emocional que modifique la constelación interna de forma orientada e inconsciente.
Según los autores, así se activan los conocimientos inconscientes del cliente y se facilita la sanación de los patrones familiares.
Lo que se conserva
Lo que no cambia es la premisa de fondo: la persona no se entiende sola, sino dentro de una familia, y los patrones que arrastra se pueden reordenar.
Se mantiene también la idea de que cada integrante necesita algo para que el conjunto encuentre equilibrio; los autores hablan de un «equilibrio ecológico» de la familia, y de una secuencia «curativa» en la que cada miembro necesita ciertos recursos. Hay aquí una afinidad real con la lógica sistémica, aunque la técnica sea otra.
El detalle que hay que mirar con lupa
Las fichas editoriales señalan que esa secuencia se determina «con gran exactitud» mediante la **prueba miostática**, una forma de test muscular propia de la kinesiología.
Conviene decirlo con claridad: la kinesiología aplicada y los tests musculares no cuentan con respaldo en estudios controlados, y el hecho de que la descripción hable de «gran exactitud» no equivale a validación científica.
El EMDR, en cambio, sí tiene evidencia sólida para el trauma, pero esa evidencia no se transfiere automáticamente a una variante que lo combina con PNL y kinesiología.
Es un libro que describe un método con vocación práctica, no un estudio que lo demuestre.
"El libro no ofrece cambiar el pasado, sino algo más modesto y más trabajable: ampliar las huellas que la infancia dejó, agregando experiencias nuevas que convivan con las originales"
Para quién tiene sentido
Le sirve a terapeutas, coaches y facilitadores que ya trabajan con PNL, wingwave o técnicas imaginativas, y quieren incorporar la mirada familiar sin necesidad de armar un grupo con representantes.
Le sirve también a quien conoce las constelaciones clásicas y siente curiosidad por una alternativa individual, más interior y con herramientas de la psicología del coaching.
Tiene menos sentido como primera lectura sobre Constelaciones Familiares: no explica el método de Hellinger, propone otro.
Y quien busque respaldo empírico debería tomar con cautela las partes kinesiológicas del método. En ningún caso sustituye un acompañamiento psicológico profesional cuando hay trauma significativo o una crisis de por medio.
Un cierre sobre la infancia
La frase de Bandler promete que nunca es tarde para una infancia feliz.
El libro no ofrece cambiar el pasado, sino algo más modesto y más trabajable: ampliar las huellas que la infancia dejó, agregando experiencias nuevas que convivan con las originales.
Esa es su apuesta, y es la que hay que evaluar al leerlo: no si la infancia puede reescribirse, sino si el adulto puede, desde adentro, volver a mirar a su familia con otro tamaño, otro peso y otro movimiento.
Dónde comprar este libro:
Amazon: Constelaciones familiares imaginativas con el método wingwave (IR AL SITIO)


